“El espectáculo del tiempo: horror de la inferencia”en Mundiario

“Murió José María Pardo. Tenía ciento doce años. Fue la noticia del día”. Así comienza El espectáculo del tiempo (Candaya, 2016), no la primera (ni será la última) novela que juega con la cronología, pero, en el futuro, se verá que pocas han revertido el espacio tan a conciencia. “[Pardo] había sido un personaje muy presente en los actos públicos a los que lo llevaban para que diera su testimonio como sobreviviente de la Historia. Lo obligaban a hablar”. Y eso hace el narrador, yendo hacia atrás mientras avanza, viajando (y nosotros con él) a merced de los saltos temporales que nos permiten ver las causas de las consecuencias de lo leído, tras habernos adentrado, junto al protagonista, “en el interior de lagos mentales del tamaño de océanos (…) hacia viajes hondos y oscuros”.

El relato del escritor argentino Juan José Becerra (Junín, 1965) nos lleva de 2002 a 2067, pasando por 1998, (y de vuelta a 2002 y así sucesivamente); mientras leemos, rejuvenecemos o envejecemos a merced de un universo que se expande o se contrae a través de los ojos de un protagonista que reconstruye la acción mientras visualiza los detalles.

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Gracias a Mundiario, periódico global de análisis y opinión, por publicar mi reseña. Al completo aquí:

http://www.mundiario.com/articulo/sociedad/espectaculo-tiempo-horror-inferencia/20170323183916083275.html

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G. K. Chesterton en Slightly Foxed #52

“La democracia significa inducir a votar a aquellos que nunca tendrán la “caradura” de gobernar, y de acuerdo con la ética cristiana, precisamente aquellos que deben gobernar son aquellos que no tienen la “caradura” de hacerlo.” Como vemos, no hace falta un libro entero. A veces, es suficiente con un aforismo o dos del escritor y periodista Gilbert Keith Chesterton (Londres, 1874 – Beaconsfield, 1936), para darnos cuenta de que el autor inglés es, por derecho propio, un clásico del humor de todos los tiempos, que demanda toda la seriedad de nuestra atención.”

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“Todo lo que es susceptible de entrar en la obra del autor de Tremendous Trifles (1909; Enormes minucias, Renacimiento, 2010), acaba entrando en ella. Reaccionan a favor de la subversión decadente los conceptos verbales recordados por el escritor Gordon Bowker en la entrega de invierno de 2016 de la revista británica Slightly Foxed.”

Gracias a Virginia Agar y Andalucía Información, publicación digital de análisis global. Mi reseña al completo aquí:

http://andaluciainformacion.es/veredictos/663217/g-k-chesterton-si-dios-no-existiera-no-habria-ateos/

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“J. D. Salinger: el enigma y lo fugaz”en Tales Literary #3

Holden Caulfield, el protagonista de la novela El guardián en el centeno (1951), sigue siendo la voz inolvidable de la adolescencia en conflicto con un mundo inquietante. O eso afirma el escritor, crítico literario y traductor Ernesto Calabuig (Madrid, 1966) en el ensayo “El enigma y lo fugaz”, aparecido en el tercer número de la revista Tales Literary. La de Holden, según el madrileño, es una batalla por llegar a un acuerdo consigo mismo, con su pequeña hermana Febe, con su hermano muerto Allie. Al igual que muchos adolescentes, siente que el mundo es un lugar extraño, hostil y sin consuelo, donde habitan, “soledad; aislamiento; desvalimiento; inteligencia; lucidez”.

Gracias a EntreTanto Magazine, revista de cultura y libros al cuidado de Javier Vázquez Losada y Cristina Cereceda, por publicar mi reseña, que podéis leer al completo siguiendo el enlace:

http://www.entretantomagazine.com/2017/03/17/j-d-salinger-el-enigma-y-lo-fugaz/

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Capítulo inédito de “Calcomanías” en Revista La Manzana Poética #33-34

“Mitomanía, retorcimiento, extrañeza, anamorfosis armónica de la música para un trance: Polifemo tocado con una chistera y su hijo Tor en brazos, bajo una peluca de colores. Poli y su manía de vestirse de dandi. Pero no lleva lunar ni polvos en las mejillas. Esa sonrisa jamás puede ser la de un dandi. La foto pertenece tanto al pasado como al presente de los Alba Mann. Es un documento extraño. Pura orfebrería. Se diría que sus protagonistas esperan que la lengua del Espíritu Santo prenda en sus cabezas. El documento gráfico es un puzzle formado por piezas recientes que conviven con otras ensambladas años atrás, una composición en la que no se entiende nada. Pero qué imagen, ajena al tiempo y la música que llega desde el escenario, a lo lejos, y la música adentro, de la que os hablaré luego.”

Mi novela inédita “Calcomanías” (que será publicada en breve por ediciones Alfar), está protagonizada por artistas que buscan la salvación a través del arte, autores errantes, unas veces héroes y otras, villanos, que se ocupan de registrar los préstamos involuntarios y las falsificaciones de la cultura moderna.

La revista de literatura en papel La Manzana Poética, a cargo del poeta Francisco Gálvez, incluye en su número 43-44 “Si es que”, capítulo de “Calcomanías”, en primicia. Un honor y un placer.

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Vicente Núñez en la revista La Manzana Poética #42

“y no habrá té ni libros ni amigos ni advertencias, / pues yo no seré joven ni querré que te vayas” (“Carta…”). Reconocemos ya desde los primeros poemas su ambición; contemplamos en Los días terrestres (1957) la grandeza y arrogancia de unas composiciones que pretenden incluirlo todo; que describen la interconexión de las cosas para cohesionarlas: “… el mundo / continúa lo mismo de bello porque es triste/ con sus nubes sombrías y sus húmedos bosques” (“Despedida”). Lo que nos atrae de sus Poemas ancestrales (1980) no es la plenitud, sino lo roto, lo lírico de su discurso (“Los muchachos que vuelven de la playa, la ronda/ última de los novios que atenúa la niebla, / la red de los silencios y su copo doliente” (“Aria triste”).

Poeta, filósofo y crítico literario, Vicente Núñez (Aguilar de la Frontera (Córdoba), 1926 – 2002) vivió fascinado por las máscaras, los personajes, los disfraces. Pensaba, como TS Eliot, que “habrá tiempo, / para preparar un rostro con el que cumplir con los rostros a los que nos enfrentamos.” Tuvo, como Fernando Pessoa, multitud de facetas. Es lo que descubrimos al releer su obra: el motivo por el que su poética es inagotable. En la edición de su Poesía (Visor, 2008) a cargo del también poeta, crítico literario y traductor Miguel Casado, se encuentra una comprensión lúcida del destino, de la vida y la muerte; una aceptación desgarradora y serena, al mismo tiempo.

La revista de literatura en papel La Manzana Poética, a cargo del poeta Francisco Gálvez, se ocupa en su número 42 de mi ensayo sobre el inolvidable poeta aguilarense.

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“Paul Celan e Ingeborg Bachmann: la negación, el olvido” en Le Monde de marzo

“A pesar de un testimonio tan desgarrador como el de Paul Celan, y pese a su meticuloso rechazo del melodrama, el Holocausto sigue siendo objeto de desprecio, cuando no de escepticismo. En estos tiempos descreídos prevalece la negación absoluta, el goteo lento de la devaluación y la disminución. Difamamos así no sólo a los que vivieron para contarlo, sino a los verdaderos testigos de la abominación, es decir, aquellos que no sobrevivieron a ella y por lo tanto no pueden hablar por sí mismos. Se ha dicho mil veces que negar el Holocausto es matar a las víctimas por segunda vez. Las palabras de Celan siguen firmes ante nuestra voluntad de negación u olvido.”

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“La novela … Y todo lo que misterio, que acaba de publicar la Editorial Akal, supone una evocación de la relación de Celan y Bachmann, a cargo del periodista y narrador segoviano Andrés Sorel.”

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“Celan es, sin duda, uno de los poetas en alemán más importantes del siglo pasado (y de todos los tiempos). También fue un escritor de brillante prosa, y Microlitos, Aforismos y textos en prosa (Trotta, Colección: La Dicha de Enmudecer, 2015), es buena prueba de ello.”

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Le Monde diplomatique cuenta con 84 ediciones internacionales en 27 idiomas: 41 en formato papel (tirada total de 2,4 millones de ejemplares) y 43 electrónicas. En su entrega de marzo se ocupa, entre otros contenidos, de mi artículo extenso sobre estos dos poetas inolvidables.

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“Giorgio Agamben: el espíritu que vive” en FronteraD

“Escribir significa contemplar la lengua, y quien no ve y ama su lengua (…) no es un escritor”.

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“El filósofo del siglo XXI ha de ser un orador dotado: tumultuoso, contundente, directo y paradójico. Debe escribir como habla. Giorgio Agamben (Roma, 1942) es un pensador así: su familiaridad con los clásicos filosóficos nos deja a veces con dificultades para respirar, pero ofrece a cambio un montón de líneas de actuación en forma de anécdotas, chistes y referencias inagotables a la cultura popular. Siempre logra redimirse a sí mismo, a ojos de sus admiradores, a pesar de arremeter contra el multiculturalismo, la tolerancia, el diálogo y otras “vacas sagradas” liberales. Se ha convertido en un santón de la (pos)modernidad: un ser cuasi-divino, a fuer de radicalmente terrenal. “

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Mi artículo sobre Agamben para fronterad, una revista de momento solo digital, con sede en la nube, centrada en el periodismo narrativo, la crónica y el ensayo (porque duda de que muchas noticias lo sean en realidad), y que intenta explicarse el mundo y explicárselo a quien se haga preguntas: una inmensa minoría, tal vez. Se escribe en español, pero no se define como española. fronterad entiende que el mundo no es susceptible de ser segmentado en ámbitos artificiales como internacional, nacional, local, economía o cultura.

Al completo aquí:

http://www.fronterad.com/?q=15742

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