Don de lenguas: aire de familia

La conversación no es una ciencia. Ni siquiera exacta. Mucho menos imparcial. Lo fácil es que el entrevistador pase la velada tomando notas sobre lo dicho por el entrevistado y luego, en casa, reúna las anécdotas y el material escrito en un volumen más o menos extenso. Lo difícil es lo que el poeta, crítico y ensayista Jordi Doce (Gijón, 1967) ha conseguido en Don de lenguas (2015), ese “aire de familia” que impregna este libro de entrevistas donde predominan “la inteligencia, la sensibilidad y el talento literario”.

La edición de Confluencias es portátil y fácil de manejar. No demasiado extensa, apenas un centenar y pico de páginas, no debe ser leída de una sentada. Su concisión es epigramática; su erudición, proustiana. Se trata, en esencia, de una diversión. Una especie de micro Anatomía de la melancolía, donde se dice todo lo que es susceptible de ser dicho, y en el que Doce ha moldeado el material no con el espíritu del mero reproductor, sino como un escultor trabaja su arcilla.

 “Necesitas dinero para escribir y no te queda más remedio que escribir artículos para una revista que a lo mejor no te gusta”, confiesa el novelista y ensayista Cees Nooteboom (La Haya, 1933). “Cuanto más viejo me hago, más lamento no haber tenido una actitud entregada a mi obra”, lamenta el premio Nobel Seamus Heaney (Derry, Irlanda del Norte, 1939 – Dublín, 2013). “No me considero un novelista”, reconoce Paul Auster (Newark, Nueva Jersey, 1947), “me veo más bien como un relator, un fabulador: estoy lleno de historias”. Se trata, sin duda, una de las grandes virtudes de Don de lenguas: mostrarnos lo divertido que es hablar de y desde la literatura.

Culturamas: revista de información cultural en Internet, independiente, con contenidos propios para cada una de las secciones, a cargo de Estelle Talavera y  Telmo Avalle, se ocupa de mi reseña.

Don de lenguas: aire de familia

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Bronlyn Jones: “Draft of an Empty Page”

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Moverse

en círculos

para no ir a ninguna parte

 

El movimiento

circular centrípeto

 

Una de las formas

de regresar a casa

 

Ver pasar las cosas

al ritmo de la infancia

que cesa

junto al tiovivo

que deja de moverse

 

“un mínimo de racionalidad un máximo de esperanza”. Cubierta a cargo de la artista norteamericana Bronlyn Jones “Draft of an Empty Page”.

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Ernesto Cardenal: “Y el ángel me dio un cheque del National City Bank”

“Me contaron que estabas enamorada de otro hombre / y entonces me fui a mi cuarto / y  escribí ese artículo contra el Gobierno / por el que estoy preso”. Apenas cuatro versos, pertenecientes a la sección octava del poema de Ernesto Cardenal Epigramas (1961), resumen amor y lucha en un impulso inversamente proporcional al de gran parte de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Los primeros poemarios del sacerdote católico y activista social nicaragüense Ernesto Cardenal (1925) ya están disponibles en un único volumen gracias a Ediciones UDP y el recientemente publicado Poesía inicial (2015), cartografía de un escritor esencial, revolucionario, espiritualista, cronista de la inhumanidad del hombre contra el hombre, visionario escalofriante, historiador cósmico.

Los poemas contemplativos, espirituales de Gethsemani, Ky (1960), fusionan las preocupaciones sociopolíticas de Cardenal con su vocación religiosa. Sus Salmos (1964) trazan la evolución del universo, la Tierra, y la humanidad: “Alabad al Señor en el cosmos / Su santuario / de un radio de 100.000 millones de años luz”. Por último, la plegaria que da título a la colección Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), es una súplica a Dios para que reciba en su seno a Marilyn Monroe, pero sobre todo para que responda a la última llamada telefónica de la actriz suicida. La visión de pesadilla de “Apocalipsis”, nos parece hoy más profética que entonces: “Y el ángel me dio un cheque del National City Bank / y me dijo: cambia este cheque / y en ningún banco lo pude cambiar porque todos los bancos habían quebrado”.

Nayagua 23, Revista de Poesía, de la Fundación Centro de Poesía José Hierro, Segunda época / Febrero de 2016 a cargo de la poeta Julieta Valero. Entre otros contenidos, poemas de Mercedes Roffé; reseñas:  Nada se pierde, de Jordi Doce (por Andrés Catalán), Movimientos insomnes, de Clara Janés (por Noni Benegas), Serie, de Vicente Luis Mora (por Antonio Monge), Luto (1995 – ), de Juan Soros (por María Solís), y por último mi reseña de Poesía inicial, de Ernesto Cardenal.

http://www.cpoesiajosehierro.org/web/index.php/nayagua/item/nayagua-23

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Romero Barea: “Somos lo que nos vemos siendo en las redes sociales”

Como apunta el escritor, crítico y poeta Toni Montesinos, en 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», en la que Toni Montesinos intenta (y consigue) revelar mi otra cara, la de la vida.

Enlace al blog “Alma en las palabras”, escrituras y vivencias del autor catalán:

http://almaenlaspalabras.blogspot.com.es/2016/02/entrevista-capotiana-jose-de-maria.html

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SYLVIA TOWNSEND WARNER en LA TRIBU DE FRIDA

“Una no debería escribir en su diario sino lo que desea recordar para siempre”, señala en 1930. Unos años más tarde: “Feliz el día cuya historia aún no ha sido escrita”.

Cuando ST Warner murió en 1978, dejó tras de sí una literatura de excepcional riqueza y variedad. En una carrera que había durado poco más de medio siglo, había llegado a ser una musicóloga notable, una poeta admirada, cronista y escritora de cartas, periodista política, traductora ocasional y biógrafa, además de una prolífica escritora de cuentos.

La revista Slightly Foxed dedica su número de invierno de 2015 a restablecer la reputación de la autora británica al incluir entre sus páginas una reseña de sus diarios firmada por Jonathan Law.

Mi reseña en “La tribu de Frida”, publicación que intenta recuperar las voces de escritoras poco o nada conocidas para los lectores, a cargo de la poeta y crítica Carmen G. de la Cueva.

When ST Warner died in 1978, she left behind an exceptionally rich and varied literary legacy. In a career that lasted little more than half a century, she became an outstanding musicologist, an admired poet, a letter writer, a political reporter, an occasional translator and a biographer, as well as a prolific writer of short stories.

British magazine Slightly Foxed dedicates its 2015 Winter issue to restore the reputation of ST Warner and includes among its pages an overview of her diaries written by Jonathan Law. My review for “The tribe of Frida”, a publication that tries to recover the voices of writers little known or unknown to readers all over the world. Created by the poet and critic Carmen G. de la Cueva.

Sylvia Townsend Warner: bailar por puro placer

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Presentación de mi poemario “un mínimo…” en Librería Beta, Córdoba

“Ángeles que nos guiaran

la mano sobre la página

perfilados

con el trazo inseguro

como de colegial

que vi una vez en un catálogo

 

Los ángeles de Caravaggio

por ejemplo

la calidez con la que

abrazan o miran

San Mateo y el Ángel

por ejemplo

en el que éste

guía la mano de aquél

a través de la página

del lienzo

el niño

que ilumina al anciano

 

La boca del ángel se curva

se diría que deletrea

y uno entiende que San Mateo obedezca

de forma tácita

sin atreverse apenas a mirarlo”

El próximo miércoles 17 de febrero, a las 19:30, se presenta mi poemario “un mínimo de racionalidad un máximo de esperanza” (Ediciones Alfar) en Librería Beta, Córdoba.

A partir de mis poemas, estableceré un diálogo con Rafael Jurado, director de El Dispensario.

Nos encantaría contar con vuestra presencia.

 

Invitacion Beta Cordoba

Charles Simic: la belleza eterna de un momento fugaz

Al autorretrato en forma de libro El monstruo ama su laberinto (Vaso Roto, Umbrales, 2015) no le falta el autoanálisis de un San Agustín o un Tolstoi, la auto-crítica de un Rousseau, el aplomo histórico de un Henry Adams, o el flujo anecdótico (y chispeante) de un Robert Graves. Como las anteriores y cualesquiera otras autobiografías, su autor, el poeta laureado de Estados Unidos y ganador del Premio Pulitzer, Charles Simic (Belgrado, 1938), fusiona el amor al detalle con la perfección de la forma, lo exacto con lo evocador, su aguda conciencia del tiempo con indicios de atemporalidad.

La primera de las cuatro secciones recoge reminiscencias autobiográficas de su infancia en Serbia. El resto del libro alude a su juventud y madurez en Chicago y Nueva York, cuando llegará a afirmar que “la belleza de un momento fugaz es eterna”. La traducción del poeta y crítico Jordi Doce (Gijón, 1967) permite al lector en castellano disfrutar de las circunvoluciones y diversas líneas temáticas que atraviesan el volumen, que recuerdan a las adivinanzas y los rompecabezas en los que se mezclan “filosofía y poesía”, que resultan en “una comedia sublime”.

Nabokoviana en su encanto y cáustica en su inteligencia, la autobiografía de Simic es sensible a la mística de lo mundano mientras alude, sin subterfugios, al sufrimiento perpetuo que nos infunden la vida y sus daños colaterales: el dolor y la felicidad. Como poeta que es, el serbio sabe alinear el más improbable de los emparejamientos mientras explora los nexos de la locura y la profecía, el infierno y el paraíso, la lujuria y la muerte.

Mi reseña en el diario en papel Le Monde diplomatique 244, febrero de 2016.

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