Fernando Vallejo: RAUDOS VUELOS A NINGUNA PARTE en Revista de Letras

“La vida es un raudo vuelo que va rumbo a ninguna parte. Vivos o muertos, seguimos en el planeta girando con él en su traslaticia errancia. No salimos al espacio exterior a rotar por cuenta propia y a darnos un baño de estrellas, no. Somos hijos dependientes de la madre Tierra”.

Se adoptan las mitologías de la pérdida para revelar la rareza en que vivimos. En ¡Llegaron!(Alfaguara, 2015), el escritor y cineasta colombiano, nacionalizado mexicano Fernando Vallejo (Medellín, 1942) es un archivista de lo destruido, cuya ficción se lee como una suerte de realismo de bordes afilados o un surrealismo que funciona a modo de retahíla.

Gracias a Revista de Letras, del diario La Vanguardia, revista literaria que intenta analizar el mundo del libro y sus pormenores, atendiendo, de esta manera, a una exigencia que los creadores nos hemos puesto como norma, a saber, difundir la literatura y todo lo que la envuelve de la mejor forma posible.

Siendo la Letra cada uno de los signos con que se representan los sonidos de un idioma, la forma que se les da al escribir y el modo particular de escritura, Revista de Letras pretende incluir, a través de internet y en la medida de nuestras capacidades, todos los signos que representan los sonidos de una época y su literatura.

http://revistadeletras.net/fernando-vallejo-raudos-vuelos-a-ninguna-parte/

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“Roberto Bolaño: imágenes, heridas” en Revista Sonograma #36

El relato “Últimos atardeceres en la tierra” se parte en dos antes de enfrentarse a sí mismo: “[B] lee a los poetas surrealistas y no entiende nada. Un hombre pacífico y solitario, al borde la muerte. Imágenes, heridas. Eso es lo único que ve. Y de hecho las imágenes poco a poco se van diluyendo, como el sol de poniente y sólo quedan las heridas”. El destino del apólogo “Vagabundo en Francia y Bélgica” es dejar constancia de su fracaso como forma de expresión: “Al llegar a su hotel se mira en un espejo. Espera ver un perro apaleado, pero lo que ve es a un tipo de mediana edad, más bien flaco, un poco sudoroso por la caminata, que busca, encuentra y esquiva sus ojos en una fracción de segundo”.

La obra de Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953 – Barcelona, 2003) sigue eludiendo definiciones: ¿realismo clásico, ciencia-ficción, parábola de la memoria o mera polémica? Todo eso y más: su estilo excede los límites mientras explora su propia paradoja: modelar una narrativa unificada que, de alguna manera, traicione la verdad de la existencia. La moraleja, si alguna hay en su última colección de cuentos publicada en vida, Putas asesinas (2001; Editorial Alfaguara, 2017), es tal vez ésta: todo artificio acaba por excluir la realidad que lo hizo posible.

 #Sonograma:

http://sonograma.org/art/putas-asesinas/

RobertoBolaño #relatos#PutasAsesinas @melcaes @yoland1974   

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“Julio Cortázar: Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida” en Sonograma

Prosa del observatorio (1972; Alfaguara, 2017) del escritor, traductor e intelectual argentino Julio Cortázar (Bruselas, Bélgica, 1914-París, Francia, 1984) denuncia las formas en que nos jugamos la vida intentando remontar las corrientes irresistibles de la literatura, “como el que busca las mensuras estelares, no para saber; no para nada”. Su relato es, ante todo, la cuenta de una obsesión: la del narrador con la forma, en diferentes contextos, tras múltiples identidades, todo ello ilustrado, informa el editor, por las fotos originales tomadas por el autor de Bestiario (1951) del Jantar Mantar, observatorio astronómico del sultán Jai Singh en Singapur, India.

La esperanza de un profundo sentimiento de realidad surge con cada reencuentro; un duro escrutinio nos une al narrador, mientras nos abandonamos a la repetición de su encantamiento. En lugar de descripciones psicológicas, representaciones biológicas de lo cambiante conducen a ese sitio donde “las anguilas laten su inmenso pulso, su planetario giro, [donde] todo espera el ingreso en una danza que ninguna Isadora danzó nunca de este lado del mundo”.  Prosa es, en definitiva, una de las narrativas más intricadas del autor de Rayuela (1963), en la cual se nos invita a sumergirnos en una utopía a la vez pública y privada, ética y erótica: “Basta entrar en la noche pelirroja”, nos dice Cortázar, “aspirar profundamente un aire que es puente y caricia de la vida; habrá que seguir luchando por lo inmediato, compañero, porque Hölderlin ha leído a Marx y no lo olvida”.

Gràcies Sonograma, revista de pensament musical i difusió cultural en línia. Apostem per la qualitat del contingut i la creació d’un espai de cooperació cultural.

http://sonograma.org/art/prosa-del-observatorio/

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