Honoré de Balzac: la ilusión ininterrumpida

En esta época ferozmente pospolítica, nada mejor que demorarnos en los prolijos estados de conciencia o las complejas relaciones personales, nos decimos antes de adentrarnos en la obra del novelista Honoré de Balzac​ (Tours, 1799-París, 1850); pocos autores, sin embargo, tan obsesionados por temas tan mundanos como el poder y la posesión.

No sólo la belleza estética, sino la interacción con la pureza ética, así como el brutal funcionamiento del abuso, informan su serie novelística La Comedia humana (1830-1850). En Eugénie Grandet: logra su autor fulminar los valores de la Francia de la Restauración antes de declarar que no cree una sola palabra de su (persuasivo) discurso. “Esto es el amor”, concluye Balzac, “el amor verdadero, el amor de los ángeles, el amor altivo que vive de su dolor y que por su dolor muere” (…) Los giros de la trama de sus Escenas de la vida de provincia, se fundamentan en la habilidad para la ilusión ininterrumpida. Cuando Balzac describe algo no solo lo vemos: estamos dispuestos a habitarlo. La capacidad de hacer que lo inventado parezca real anima las páginas de su trabajo.

Gracias a Librújula,  revista bimestral y portal web dedicados a la actualidad literaria y el mundo del libro, así como a Diario Público, periodismo, investigación y compromiso para construir un mundo más igualitario, por hacerse eco, al completo, de mi homenaje a Balzac:

http://www.librujula.com/actualidad/2570-honore-de-balzac-la-ilusion-ininterrumpida

 

JOHN BERGER FRENTE A LA MANIPULACIÓN DE LOS ALGORITMOS

A pesar de nuestros esfuerzos, no hemos logrado abolir la inteligencia. A cambio, hemos sucumbido a la estulticia digital, a la embriaguez de lo plausible. Sostiene John Berger (Londres, 1926-París, 2017) en su opúsculo Walter Benjamin: anticuario y revolucionario:

“El interregno existe en un mundo invisible, donde el tiempo es breve, y donde la inmoral convicción de que el fin justifica los medios parte de la arrogante suposición de que el tiempo siempre está del lado de uno y de que, por consiguiente, se puede poner en peligro, olvidar o negar el momento presente”.

Logra el crítico de arte británico detener nuestro implacable curso hacia la necedad en su más reciente colección de ensayos, Panorámicas (Editorial Gustavo Gili, 2018. Traducción: Pilar Vázquez Álvarez), una historia del arte en la que los artistas son parte del progreso. Lo que obtenemos de su lectura es un mapa aproximado del universo, o, lo que es lo mismo, de la belleza.

“El nuevo tipo de sufrimiento que nació en 1914 y ha persistido en la Europa occidental hasta hoy es un sufrimiento invertido. Los hombres empezaron a luchar consigo mismos intentando comprender el significado de los acontecimientos (…) La vida pasó a ser un caos dentro de cada cual. Se perdieron en sí mismos”.

Mi reseña al completo en Revista de Letras, del diario La Vanguardia: digital de crítica cultural | Creative Commons | Editores: @a_llado y @davidllado | Coordinación: Olga Jornet |.

Frente a la manipulación de los algoritmos

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