“El libro contra la muerte” en Revista Sonograma de mayo

“Has vivido más tiempo que Kafka, que Proust, que Musil (…) ¿A qué te obliga tan monstruosa injusticia?” (“1981”).

“¿Por qué te rebelas contra la idea de que la muerte está ya presente en los vivos? (…) Porque tengo que atacarla” (“1973”)

Las citas, propias y ajenas, que componen El libro contra la muerte (Galaxia Gutenberg, 2017; Edición al cuidado de Ignacio Echevarría; traducción de Juan José del Solar y Adan Kovacsics), suponen un collage de reliquias confusas que reconfiguran vestigios de un mundo perdido: “Uno no deja nada. Sólo frases mal escritas y peor comprendidas” (“1993”). El escritor y pensador en lengua alemana Elias Canetti, (Ruse, Bulgaria, 1905-Zúrich, Suiza, 1994) hace acopio de los restos con la esperanza de reconstruir un pasado que intuye irrecuperable: “Tengo cada vez más claro que sólo podré escribir el libro sobre la muerte si estoy seguro de no publicarlo en vida” (“1987”).

Mi reseña para la revista mensual Sonograma, “pensament musical en V.O.” aquí:

http://sonograma.org/art/el-libro-contra-la-muerte/

sobre_El libro contra la muerte_4.pdf

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Yves Bonnefoy en Revista Sonograma

La poesía del ensayista y crítico literario Yves Bonnefoy (Tours, 1923 – París, 2016) tiene ese aire descuidado de haber sido premeditada, antes de ser escrita. En los libros La larga cadena del ancla (2008) y La hora presente (2011; Galaxia Gutenberg, 2016, edición bilingüe al cuidado de Jordi Doce, traducción y prólogo de Enrique Moreno Castillo), los poemas, ensayos y prosas tienden a convertirse en secuencias donde se privilegia la espontaneidad junto a una distancia cada vez mayor de la acción: “Pasa, defrauda (…) / para ti se ahonda ese otro mar, / la memoria que asedia al que quiere morir” (“Ulises …”).

Sonograma és una revista de pensament musical i difusió cultural en línia. Apostem per la qualitat del contingut i la creació d’un espai de cooperació cultural.

Mi reseña al completo aquí:

http://sonograma.org/art/yves-bonnefoy/

La larga cadena del ancla

“Octavio Paz: explicar y consolar” en Le Monde diplomatique de enero de 2017

“La mirada de Paz sigue sosteniendo en vilo al mundo. Las razones están ocultas a la vista –  o, más exactamente, residen en el sonido claro y diáfano de su voz, el tono vernáculo con el que nos habla al oído. Lo que introduce en nuestro idioma, con más intensidad que ningún otro autor anterior, es una fusión aguda de la modernidad y la autoconciencia. El impacto de su poesía es global. Educado más a fondo que cualquier otro literato del siglo XX, sus conocimientos van del sánscrito y las matemáticas avanzadas al budismo japonés y el griego clásico.”

Le Monde Diplomatique es “uno de los observatorios privilegiados sobre los grandes cambios de nuestra época. Una explícita toma de partido le concede la posibilidad de una perspectiva a la hora de analizar los problemas que normalmente son marginales para otros análisis”. Todo ello, defendiendo los valores de un periodismo riguroso, de calidad y al margen de las presiones del poder y del dinero.

Le Monde Diplomatique is «one of the privileged observatories of all major changes of nowadays. By taking party explicitly is able to take a perspective to analyse the problems which are normally of little relevance for other analyses». All this comes together with a defence of a rigorous and quality journalism aside of pressures from power and money.

EN EL NÚMERO 255  – ENERO 2017, Le Monde se ocupa, entre otros contenidos, de “Octavio Paz: explicar y consolar”, mi particular homenaje en forma de ensayo al poeta mexicano:

http://www.monde-diplomatique.es/?url=portada/255/0000856412872168186811102294251000

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“Octavio Paz: explicar y consolar” en FronteraD

El mítico trazado de la obra de Octavio Paz (México, 1914–1998) no excluye lo privado; sus ascéticas composiciones no evitan lo humano: la vida, la enfermedad, la muerte, el humor. Mi primer contacto con su poesía fue la lectura (en voz alta) del poema ‘Piedra de sol’. Aún recuerdo el impacto en la lengua de su lenguaje visionario, de marcada influencia surrealista, una poesía que es “una mirada que sostiene en vilo/ al mundo con sus mares y sus montes,/ cuerpo de luz filtrada por un ágata/ piernas de luz, vientre de luz, bahías/ roca solar, cuerpo color de nube”. Leí el largo poema fascinado por aquella mezcla de onirismo y búsqueda intencionada de inmortalidad: “sólo un instante mientras las ciudades,/ los nombres, los sabores, lo vivido, /se desmoronan en mi frente ciega, /mientras la pesadumbre de la noche/ mi pensamiento humilla y mi esqueleto”.

Mi artículo sobre Paz para fronterad, una revista de momento solo digital, con sede en la nube, centrada en el periodismo narrativo, la crónica y el ensayo (porque duda de que muchas noticias lo sean en realidad), y que intenta explicarse el mundo y explicárselo a quien se haga preguntas: una inmensa minoría, tal vez. La actualizamos todos los jueves, aunque siempre hay algún blog que cambia cada día. Se escribe en español, pero no se define como española. fronterad entiende que el mundo no es susceptible de ser segmentado en ámbitos artificiales como internacional, nacional, local, economía o cultura:

http://www.fronterad.com/?q=15404

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SVETLANA ALEXIEVICH: “HABLABA CON EL ATAÚD, COMO UNA LOCA”

De 1979 a 1989 un millón de soldados soviéticos participaron en una devastadora guerra en Afganistán que no solo se cobró 50.000 víctimas, sino la juventud y la humanidad de muchas decenas de miles más. En Los muchachos de zinc (1992), la periodista Svetlana Alexievich logró dar voz a la trágica historia de aquella guerra. Lo que emergió de sus páginas fue una historia coral que sorprendió por su brutalidad y reveló sus similitudes con la experiencia norteamericana en Vietnam.

Los soldados muertos eran devueltos a casa en ataúdes de zinc sellados (de ahí el título del libro), mientras el Estado negaba la existencia misma del conflicto. La revista Granta En Español, a cargo de Valerie Miles y Editorial Galaxia Gutenberg, ofrece, en su tercer número de otoño de 2015, un fragmento de “Los muchachos de zinc”, en traducción de Irene Oliva Luque. Un documento estremecedor, pero necesario. Gracias a Carmen G. de la Cueva y a La tribu de Frida por acoger mi reseña entre sus páginas.

Svetlana Alexievich: “Hablaba con el ataúd, como una loca”

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