Revista Quimera 02/18: Ben Lerner: el exceso de piedad en la desesperanza

Es el poeta, novelista, ensayista y crítico Ben Lerner (1979) un devoto desacomplejado de un sofisticado formalismo: “La sola posibilidad de una disculpa me permite expresar/ mi ruina favorita como una relación entre escaleras/ y estrellas”. En la antología Elegías Doppler (Kriller71 ediciones, 2015. Selección, traducción y prólogo de Ezequiel Zaidenwerg), el autor de Saliendo de la estación de Atocha (2011) asume las paradojas implícitas en nuestra compulsión de habitar la vida o las palabras: “El ideal es visible a través de su antítesis” (“Dilación”, 3).

Mi reseña en el NÚMERO 410 de Quimera-Revista de literatura, una revista española de análisis literario. Fue fundada en noviembre de 1980 y tiene una periodicidad mensual.

http://www.revistaquimera.com/ultimo-numero/

Tapa Grande 05C

 

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“Kenneth Koch: este momento minuto/ Extraordinario” en Le Monde de junio

“Dejarse llevar por el instante parece crucial a su poética (“En completo silencio montañoso/ No hay modo de llegar ahí arriba, ni forma de quedarse”; “Montaña”); impulsa “cierto tipo de entusiasmo” (“A la pintura abstracta”), una inspiración que hace que el estilo fluctúe y se adapte a las distintas fases de lo sentimental. Podría decirse que el poeta y escritor estadounidense Kenneth Koch (Cincinnati, Ohio, 1925 – Nueva York, 2002) es, literalmente, un escritor ocasional, ya que lo que escribe responde a los acontecimientos y las personas de su alrededor de forma inmediata (de hecho, muchos de los poemas de la antología Perros ladrando en la nieve (Kriller71ediciones, 2016; prólogo de Jordi Doce) han sido escritos para su amplio círculo de amigos). Diríase que, en su mejor poesía, Koch privilegia la naturaleza precisa de lo espontáneo, “memoria que, si detenida, puede ser renovada” (“Al conducir”).

Grafomanía que se deleita en el divertimento, la del norteamericano, al igual que la del resto de integrantes de la Escuela de Nueva York a la que pertenece,  es una obra aparentemente caótica (“¿No hay nada nuevo que sea sagrado?”; “El sacramento…”), sin duda energética (“Siéntete bien/ Luego vete”; “Estética…”); podría tildarse de dadaísta si no fuera, en realidad, expresionista abstracta (“Puede ser importante/ Haber esperado al menos un momento para ver lo que ya estaba allí”; “Un tren”); canción embriagada y embriagadora (“¿no podría yo/ Puedo encontrar este momento minuto/ Extraordinario?”; “Destino”), con una despreocupación violenta, que blande lo vulgar para abrirse paso a través de una dicción sin restricción.”

Le Monde Diplomatique nace en mayo 1954, dirigida, en un principio, a los círculos diplomáticos. En la actualidad, Le Monde Diplomatique se puede leer en 25 idiomas y cuenta con 46 ediciones en papel, con una tirada que supera los 2,4 millones de ejemplares mensuales, siendo un ejemplo de periodismo independiente con una amplia presencia internacional.

Le Monde Diplomatique was born in May 1954 addressing –initially– a diplomatic audience. Nowadays, it can be read in 25 languages and has 46 paper editions; the number of copies printed monthly exceeds 2,4 million. It is an example of independent journalism with a wide international presence.

Mi reseña del poemario de Kenneth Koch en Le Monde diplomatique en español, mes de junio. Con Sílvia Galup y Aníbal Crístobo.

Perros en la nieve_Le Monde_junio_17Portada Le Monde_junio_2017