Cess Nooteboom: encontrar lo que no se busca

La única verdad incontestable de este libro es que su autor está vivo y sus personajes muertos: “Lo que en realidad importa sigue siendo invisible”. La compilación revela su contenido sólo hasta cierto punto. Su resonancia proviene de todo lo que no dice, así como de lo que dice: “Cuando se trata de tumbas, todo es irracional”. Desde la profundidad de la admiración de su autor por los poetas y pensadores antologados, inferimos la magnitud del duelo: “No hay nada que hacer, no hay modo de librarse de esa sensación de que esa lápida negra y brillante está ante mí llena hasta los bordes de tiempo condensado, de tiempo recobrado”. A modo de conmovedor epílogo a la obra de Marcel Proust, entre otros, reflexiones en torno a una lectura, una invitación a sumergirnos en una biblioteca personal para redescubrir toda una literatura.

Algunas formas de la muerte son universales, o pueden revelarse a través de la honestidad y la precisión con las que se articulan. El sentido sobrenatural de autoconfianza del poeta, novelista, ensayista, traductor e hispanista Cees Nooteboom (La Haya, 1933) en su colección de ensayos gráficos Tumbas (Siruela, 2017; Fotografías de Simone Sassen) surge de una mentalidad ideológicamente liberal que, a pesar de su insobornable ateísmo, materialismo y racionalismo, es producto de una radical creencia en la honestidad: “En el gran libro de los símbolos, cada tumba es una susurrada repetición de las montañas sagradas”. Así, estas notas de admiración hacia otros escritores se basan en una notable memoria para la cita y una admirable capacidad de recuperación.

Gracias a El Cuaderno, revista digital de cultura, por incluir entre sus páginas mi reseña de la obra de Nooteboom. Al completo aquí:

Cess Nooteboom

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