Margaret Cavendish y Penelope Fitzgerald: autodeterminación

“Solo existía una lengua en ese mundo”, sostiene Margaret Cavendish, “sólo había un emperador, al cual se sometían con la más grande de las servidumbres (…) lo que les permitía vivir en una continua paz y felicidad” (“El mundo resplandenciente”).

“Las dos autoras, recién reeditadas por Siruela e Impedimenta, respectivamente, asisten, con siglos de diferencia, al triunfo de la falacia mediática. Limitadas por las circunstancias, son metáfora de nuestra posmoderno forcejeo entre el encogimiento y la pertenencia, entre las múltiples identidades de la unidad. Observadoras de la enésima crisis de la democracia, Margaret Cavendish (1623-1673) y Penelope Fitzgerald (Lincoln, 1916 – Londres, 2000) denuncian las interrupciones de la globalización, mientras dejan constancia de sus consecuencias neoliberales: el auge de los nacionalismos, la decadencia de la igualdad”.

“Voces humanas en las tinieblas de Europa (…) más de la mitad habían de perderse (…) para que solo unas pocas dejaran huella” (“Voces humanas”, Penelope Fitzgerald).

Mi ensayo, al completo, en Fronterad, revista digital, con sede en la nube, centrada en el periodismo narrativo, la crónica y el ensayo (porque duda de que muchas noticias lo sean en realidad), y que intenta explicarse el mundo y explicárselo a quien se haga preguntas: una inmensa minoría, tal vez. Se escribe en español, pero no se define como española. Fronterad entiende que el mundo no es susceptible de ser segmentado en ámbitos artificiales como internacional, nacional, local, economía o cultura.

Autodeterminación, ambigüedades y certezas en la obra de Margaret Cavendish y Penelope Fitzgerald